miércoles, 6 de junio de 2012

¿Cómo no va a ser ídolo?


El martes 5 de junio tuvo su despedida del fútbol Diego Gabriel Rivarola, y no faltaron los periodistas, hinchas rivales, y lamentablemente, también hinchas propios, que afirmaron que "el 7" no pertenece al grupo selecto de históricos azules.

Pero yo me pregunto...

¿Cómo no va a ser ídolo, si con sus 101 goles es el máximo goleador extranjero en la historia del club, tras haber superado en 2011 a Ernesto Álvarez, un histórico del Ballet Azul?


¿Cómo no va a ser ídolo, si fue partícipe de los campeonatos logrados en el 2000, 2004, 2011 (Clausura y Apertura), la Copa Chile del 2000 y la Sudamericana de 2011?


¿Cómo no va a ser ídolo si pese a no ser un jugador formado en casa, se identificó de manera increíble con los colores del chuncho?

¿Cómo no va a ser ídolo, si cada vez que fue necesario se enfrentó a los medios y jugadores rivales defendiendo al club y su gente?

¿Cómo no va a ser ídolo, si se cansó de hacerle goles al eterno rival, marcándole 7 tantos por partidos oficiales y otros 5 en amistosos?

¿Cómo no va a ser ídolo,  si en 2001 se colgó en la reja del Monumental y mostró su tradicional polera para celebrar con la hinchada, diciéndonos "acá estoy, soy uno de ustedes"?

¿Cómo no va a ser ídolo, si en 2011 nos dio el triunfo en el clásico tras 3 años de sin sabores, con un cabezazo magistral en el último minuto?

¿Cómo no va a ser ídolo, si supo aguantar sin reclamar cuando el técnico lo relegó al banco, para no afectar  el ambiente del plantel?

¿Cómo no va a ser ídolo, si cuando jugaba en Santiago Morning e incluso cuando estaba en Chipre, celebraba sus anotaciones con su polera de Gokú?

Puede que Diego no esté a la altura de otros gigantes azules como Leonel, Salas o el "Tanque" Campos, pero renegarlo como ídolo, es algo inadmisible considerando todo lo que le ha dado el club. Y si siguen negándolo, el cariño que le demuestra la gente cada vez que lo ve es un hecho más que contundente.

Por su parte, su declaración de que no le duele tanto dejar el fútbol, sino que el dejar de vestir la camiseta azul, es una muestra más que clara de su sentimiento hacia la "U".

No queda más que decir:

¡Gracias por todo, Diego Rivarola!


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