domingo, 8 de mayo de 2011

Codo Sur. La historia no contada de la "U"

Capítulo extraído del libro “A discreción” de Carlos González Lucay y Braian Quezada Jara.



Todo el mundo pensaba que Colo Colo era primer equipo y el club más poderoso de Chile. Es un club poderoso, pero la “U” es más grande. Nadie quería aceptar esa circunstancia, y eso se probó en los estadios. Yo les decía a los militantes que pensaran en el circo romano. ¿Quién es el que da el circo aquí? Son dos clubes, a lo más cuatro o seis. Los demás acomodan, hacen grupo. Pero aquí, de uno a seis son los que arrastran el público.

Así define el abogado Rolando Molina al club de toda su vida. Sin embargo, cuando él asume la presidencia de Universidad de Chile en 1974, de inmediato propone una potenciación institucional. En aquél entonces, la “U” supuestamente dependía de su casa de estudios, y en lo deportivo, el equipo no cumplía buenas actuaciones, por lo que era urgente tomar medidas.


Universidad de Chile no tenía recursos, porque no dependía de la Universidad, sino que era una institución que vivía bajo el nombre de la casa de estudios. Su estructura orgánica no obedecía a un plan racional, no pertenecía a un departamento universitario como tal. Era solamente un club. Así como usted y yo podíamos fundar un club que se llamara “Los Cruzados Verdes” o “Los Avanzados Rojos”, así era la “U”, no tenía personalidad jurídica. Era una dependencia del Club Deportivo de la Universidad de Chile que no tenía formación dentro de la Universidad. No tenía estructura, o sea no era nada. Entonces yo dije: “Esto no puede ser, hay que cambiar”. El Club Deportivo existía como entidad, y el club de fútbol era una rama, pero tampoco tenía personalidad jurídica.
Entonces, nosotros éramos un club de fútbol igual a uno de barrio. Por lo tanto, dije “basta”, y formé la Corporación de Fútbol de la Universidad de Chile. Me costó bastante, porque tuve que convencer al rector de la época, quien acepto entregar la propiedad de los bienes que tenía la Universidad destinados al deporte, al Club Deportivo y a la Corporación de Fútbol. A nosotros nos correspondió la casa donde funcionaba el fútbol (Campo de Deportes 565), que estaba cerca del Estadio Nacional. Se firmó una escritura pública para construir la Corfuch, en la que el rector dio el consentimiento para el uso del nombre.

Ex sede de la "U", ubicada en Campo de Deportes 565, Ñuñoa. Actualmente ahí hay una sucursal de la PDI.
De este modo, Rolando Molina explica su primera gran decisión al mando de los universitarios, la cual se concretó en el cuarto año de su gestión, en 1978. Además, agrega:

Ahí nació por primera vez un ente jurídico normal, que se hizo cargo de las obligaciones y las atribuciones que le correspondían como parte de la Asociación Central de Fútbol, que era la asociación de los clubes profesionales. Pasamos a tener la misma categoría jurídica que Colo Colo, Ferroviarios y los demás clubes profesionales. Ese paso fue sistemático, porque nació la Corporación y llegó la independencia, ya que el uso del nombre de la Universidad, las cuentas corrientes y el manejo del fútbol se barajaron con mayor facilidad. Teníamos una personalidad propia. Fue una persona jurídica integral tal como establece el Código Civil, e irrumpimos a la vida jurídica, social y cívica. Ese nacimiento de la Corfuch, con posterioridad se acrecentó porque prácticamente no teníamos patrimonio. El único bien que teníamos era la casa, y nos tenían que entregar unos campos que habían sido dejados para el fútbol. Esos bienes nunca entraron a la Corfuch, y quedó pendiente esa situación.

Una de las principales causas por la que se produjo esta separación entre la Universidad y la rama de fútbol fue la desigualdad de sueldo entre los docentes y los futbolistas, pues estos últimos, en muchos casos, triplicaban el salario de los académicos de la Casa de Bello, Ambrosio Rodríguez (sucesor de Molina en la presidencia del club laico) explica cómo se zanjaron esas diferencias:

El Club Deportivo de la Universidad de Chile tenía una rama de fútbol profesional, y los dirigentes acordaron con la Universidad la creación de una corporación de fútbol, debido a que se dictó en esa época el Decreto-Ley Nº 431 sobre escala única, que trataba sobre la remuneración de los funcionarios del Club Deportivo de la Universidad de Chile y, por ende, de la casa de estudios. Entonces se producía una desigualdad muy grande entre los técnicos, que eran remunerados de acuerdo al precio de mercado del fútbol, y las remuneraciones normales que la universidad pagaba a los funcionarios administrativos, profesores, y autoridades superiores. Por eso se creó la Corfuch.

También esta decisión fue tomada por la molestia de los rectores de la época –designados por la dictadura-, que veían con malos ojos la dependencia de un equipo profesional alicaído en lo económico y deportivo.
“Yo creo que los rectores universitarios tenían una serie de problemas de diverso orden, y en cierto modo nosotros le aliviábamos uno. Porque esto del deporte universitario los tenía complicados. Los militantes eran todos muy deportistas y querían una serie de competencias, por lo que exigían mucho a los estudiantes. En ese sentido, querían establecer una disciplina deportiva. Y esto del fútbol profesional no entraba en el ambiente (militar), no así en lo deportivo, porque eran casi todos hinchas de la ‘U’, pero no entendían como existía este club deportivo que jurídicamente no era nada. Por eso aceptaron crear la Corporación”, plantea Rolando Molina tres décadas después de que fundara la Corfuch.
No obstante esta “revolución” institucional, Universidad de Chile fracasaba una y otra vez en su intento por salir campeón del fútbol chileno. En 1974 y 1975, los azules completaron dos de sus peores campañas, al final ambos torneos en el 13º lugar de la tabla de posiciones. Durante los años siguientes, las cosas mejorarían un poco, pues en 1976 alcanzan el tercer lugar, clasificando –liguilla mediante- a la Copa Libertadores de 1977, y hasta 1982, cuando Rolando Molina deja su cargo, el “Romántico Viajero” fue un constante animador de aquellos certámenes.
Quizás el Campeonato Nacional de 1980 fue el que estuvo más cerca de quedar en el firmamento azul. Sin embargo, el monarca de ese año fue Cobreloa. “Fue frustrante lo que pasó en Coronel en 1980, cuando se cayó Alberto Quintano y Enrique Marín cobró penal. Fuimos a la Libertadores varias veces pero no salimos campeones. A pesar de todos los esfuerzos y sacrificios, había otro que sacaba más puntos. Simplemente el dirigente contrata al entrenador, y éste da una lista de jugadores que intentamos contratar y tenerlos al día. Más que eso no se puede hacer”, recuerda Ambrosio Rodríguez, quien debió, al igual que todos los hinchas universitarios, esperar 25 años para ver nuevamente al equipo de sus amores levantar una copa, pues recién en 1994 y con el país en otras condiciones políticas, la “U” alcanzó su octavo estrella
Pero antes de eso, y con Rolando Molina aún a la cabeza, Universidad de Chile profundizó una situación deficitaria que había comenzado con la propia creación de la Corfuch, tal como lo relata Ambrosio Rodríguez:

Equipo de 1980, que rozó el título, pero finalmente fue segundo tras Cobreloa.
Hay que remontarse a la formación de la Corfuch, porque en ese momento la rama de fútbol profesional de la Universidad de Chile tenía una directiva aparte del club deportivo, ya que las otras ramas eran amateur y eran integradas por alumnos. Entonces, cuando se decide formar la Corporación, se liquidan las cuentas que existían a favor de la rama del fútbol profesional en contra de la Universidad de Chile, por todos los aportes que le había hecho al Club Deportivo y a toda la Universidad como consecuencia de los 25 años anteriores, que básicamente provienen de los Mundiales de 1962, 1966 y 1974, donde Chile había participado. Se determino en ese minuto, cuando el prorrector era Hernán García Vial, que la Universidad le adeudaba al club profesional una cifra equivalente millón de dólares y en 1974, se dijo por parte de las autoridades universitarias: “formen la Corporación de Fútbol, la Universidad estará representada por tres directores, y les va a pagar esta plata dentro de un año”. Pero nunca pagaron esa plata. Jamás… por lo tanto, la Corfuch nació desfinanciada, con un forado financiero como consecuencia de este aporte prometido por la Universidad en pago deudas antiguas que no se realizó nunca. Así que nació deficitaria.

Al dejar la presidencia de Universidad de Chile para encabezar la Asociación Central de Fútbol, en 1982, Rolando Molina es sucedido en la testera azul por Rodríguez, quien al mando de los universitarios cumple una gestión muy complicada, que termina por sepultarlos económicamente.
“Ambrosio Rodríguez y Rolando Molina a la Universidad de Chile del alero y tuición de la casa de estudios y fundaron la Corfuch, precisamente con la intención de expoliar al club. Perdieron millones de dólares, que jamás se explicarán con la versión que dieron ellos sobre jugadores que compraron mal (…). Se perdieron terrenos en el Parque Arauco, y otros –que contó alguien a quien le ofrecieron la tesorería de la ‘U’- en Los Trapenses, de modo que cuando llega el momento de pagar, ellos transfirieron la deuda a la ACF”, refuta el periodista Edgardo Marín.
“Eso es falso, porque ni el Estadio Recoleta, ni otro inmuebles, pertenecieron a la Corfuch. Eran propiedades del Club Deportivo de la Universidad de Chile, que además, siguió existiendo con las otras 35 ramas. (La Corfuch) tenía como bienes raíces la casa de Campo de Deportes 565 y la ‘Casa de la Barra’ en la Rotonda Macul (Departamental). También, accedía mediante un comodato, al campo de entrenamiento de ‘El Sauzal’, que tenía seis hectáreas en la Avenida Américo Vespucio, y se construyó durante mi periodo con el apoyo de la Municipalidad de Ñuñoa, a través de planes de empleo que existían en esa época (PEM y POHJ). De manera que durante mi gestión no se perdió ningún bien raíz, porque simplemente no existían”, contesta Rodríguez.
Pese a su antagonismo político con el futuro abogado de Pinochet, Eduardo Santa Cruz destaca una de las mayores apuestas de la etapa de Ambrosio Rodríguez en Universidad de Chile: la popularización del equipo del “Chuncho”. Dice el periodista:

Rodríguez tiene algo muy interesante, un cambio que viene de esa época, donde decía que le iba a pelear los hinchas a Colo Colo población por población, cuadra por cuadra, y casa por casa. Es con la Corfuch que la  “Chile” comienza a masificarse, porque hasta el “Ballet Azul”, la “U” era un equipo chico de Santiago. El “Ballet Azul” le dio más resonancia, aunque seguía siendo más bien de clase media profesional. Esta masificación popular viene con la Corfuch, y es una cuestión política. No de partidos, pero sí de generar una convocatoria, una adhesión popular y masiva. Y lo logran. Es cosa de mirar hoy día.

Además, hoy se ve a la ”U” como un equipo popular, pero eso fue una decisión estratégica del directorio de la Corfuch. Una vez terminada la época del “Ballet Azul”, era el club querido, admirado, pero no popular. Cuando uno iba a provincia, se encontraba con que gente de cierto nivel era de la “U”: los jueces, los médicos, etc., porque habían estudiado en la Universidad de Chile. Había siempre localía, porque personas importantes estudiaron en la Universidad.
Ambrosio Rodríguez Quirós

En tanto, el mismo Rodríguez cuenta que “la decisión de popularizar el club comenzó en 1978. De meterlo más en el corazón de la hinchada, ya no de la gente profesional. Y eso fue un trabajo de marketing, de penetración de masas que se hizo y que dio resultado, porque la ‘U’ pasó a ser el equipo más popular o el segundo más popular después de Colo Colo.  Fue un referente equivalente, lo que generó resquemores”.
No obstante, este positivo trabajo de inserción en las masas, la Corfuch contraería grandes deudas. Una de las más cuantiosas tuvo que ver con la adquisición de un estadio mecano en Brasil, con capacidad para 23 mil personas. Con el objeto de canalizar los recursos destinados al reducto, la directiva de Rolando Molina creó en 1979 la Inmobiliaria Deportiva Andrés Bello. El 84% de sus acciones pertenecían a la Corfuch, y generó transacciones comerciales por una suma cercana a los 5 millones de dólares.
Después de tres décadas, esta es la versión de Rolando Molina:

El “estadio mecano” me costó un triunfo traerlo, y pagué de mi propio bolsillo su translado al puerto (de Iquique). Cancelé el desembarque y su ubicación en las bodegas. No toqué una barra de acero. Lo único que sé es que directivas posteriores lo vendieron por partes, poco menos que por kilo. Liquidaron el proyecto más importante que teníamos, que era el estadio propio.
El estadio se iba a construir en la comuna de Quinta Normal. El alcalde, un coronel que era fanático de la “U” (Juan Augusto Deichler), me dijo:
-          Voy a pintar de azul las calles y los árboles.
-          Los árboles no –le contesté-, porque va a tener problemas. Las casas píntelas, y las calles si quiere, pero los árboles no.
Teníamos el terreno y todo el estadio de acero en Iquique, pero no teníamos dinero para pagar el traslado y sacarlo de la aduana. Lo único que necesitábamos era una inyección de plata, fuera de la Universidad, fuera del Gobierno… pero era un periodo en que el Régimen Militar estableció una política de mercado. Estas cosas de ayudas estatales no las miraban con buenos ojos, dejando todo a la iniciativa privada, de manera que era imposible hacer conciliar las cosas, costaba mucho.
Decían: “No, tienen que arreglárselas ustedes”. Y qué más podía hacer el presidente de un club que tenía el terreno porque el alcalde era de la “U”, que había traído el estadio de acero pagadero a 15 ó 20 años (…). Además tenía a la hinchada comprometida en gran parte. Éramos el esfuerzo de muchos, pero se necesitaba el apoyo del Estado. A la Universidad no le podíamos pedir más. Eso es el transfondo de todo.

No poder cumplir el sueño del estadio propio, es una frustración que hasta el día de hoy cargan los hinchas azules, quienes culpan a las directivas de esa época (y las posteriores) por no concretar este viejo anhelo.
“A mí me tocó recibir puñetes e insultos, porque el estadio no llegaba nunca. Porque el estadio estaba en Iquique… porque se remató, por esto y lo otro, que aquí y allá… La Corfuch nunca tuvo tuición sobre eso, era la Inmobiliaria que tenía directores y accionistas aparte. Uno de los cuales era la Corfuch”, recuerda Ambrosio Rodríguez, amigo y sucesor de Rolando Molina en el cuadro laico.
La Inmobiliaria Andrés Bello alcanzó una deuda de 200 millones de pesos, deuda que se acrecentó debido a la crisis económica que por esos días azotaba al país. Hasta hoy se especula que desde la Corfuch, o incluso desde la Asociación Central de Fútbol se desviaban recursos para la Inmobiliaria. Esta sospecha tendría cierto asidero: Rolando Molina, a partir de 1982, había dejado la presidencia de Universidad de Chile para convertirse en timonel del ente rector del fútbol chileno, y pudo haber aprovechado esa circunstancia. Pero él niega de plano esa acusación, y según su versión, habría ocurrido exactamente lo contrario:

La Inmobiliaria le traspasó fondo al fútbol, porque la Corfuch era la entidad dueña de la mayoría de las acciones y había hecho aportes. Como estábamos en crisis económica y la Inmobiliaria tenía recursos, entonces traspasamos fondos de ésta a la Corfuch para sostener el fútbol, no por negocios especiales ni afianzar cosas improcedentes.

Tal descalabro económico llevó a la Universidad de Chile a convertirse en el mayor contribuyente a la llamada “deuda histórica” del fútbol chileno, pues se estimaba que el 43% del débito pertenecía a los azules, y no hubiese sido descabellado suponer que la mejor solución era la desaparición del club, algo que nunca se hizo, como rememora el general (R) Sergio Badiola.:

No es efectivo. ¿Cómo se puede marginar a una institución cuyo rector era designado? Siempre hubo preocupación por lo que hiciera la Corfuch de la Universidad de Chile, incluso se le quiso quitar el nombre por razones… (Es una conclusión mía) porque era tal el endeudamiento que comprometía el prestigio de la Universidad. No era algo político, era simplemente porque las autoridades no querían sentirse maniatadas por la mochila de deudas de la Corfuch. Era temerario e irresponsable el manejo de la Corfuch, a pesar de que conozco a dirigentes que se manejaron bastante bien Ambrosio (Rodríguez) y el mismo Pablo Rodríguez.
En más de alguna ocasión lo escuché en el entorno. La Casa Central no quería que se “metiera en el baile”. “Pucha, no mezclemos la ‘Chile’ con la deuda que tiene la Corfuch”, decían. Eso quedó superado con la renegociación de la deuda, porque los dirigentes fueron permeables para ir a la negociación como Ambrosio (Rodríguez) y otros más que estuvieron dispuestos, porque la Universidad (de Chile) es uno de los equipos que tuvo que firmar documentos por 30 o 40 años.
Años difíciles les esperaban a los hinchas y aficionados a Universidad de Chile, y como una pequeña muestra, al poco tiempo se atragantarían con el dolor y la amargura del descenso a Segunda División, luego del Campeonato Nacional de 1988.
Pero ésa es otra historia.

18 comentarios:

  1. No me hagan reir! obviamente colo colo fue es y sera siempre el equipo mas popular de chile... y eso lo saben y les duele!

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    1. un "arvo" pendiente de la historia de la U

      Amigo, echese agua fría en el área irritada, porque el ardor de ano se siente hasta jupiter

      o tal vez ese ardor de ano es porque se va a saber la verdad de que papi pinocho le regaló el estadio a Colo Colo.... quien sabe

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    2. tan populares son que tienen que venir a leer sobre la Historia de la U .. que weones mas penosos

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    1. mierda? ese comentario habla de la poca argumentación que tienen los simios "arvos"

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    2. mas mierda los wnes del arvo comentando en historias de la U

      creo que tienen miedo a que se sepa que verdaderamente pinocho regalo el estadio a colo colo

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  3. pura mierda que no dice nada y para mas es mentira

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    1. como sabes que es mentira? acaso estuviste ahi cuando sucedieron las cosas?

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  4. si es parte de un libro escrito por periodistas... habrá que creer, quizás que sorpresas traiga ese librito.

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  5. mitómanos "arvos" que quieren tapar el sol con un dedo y quieren dejar que la u recibia aportes estatales

    Si fuese asi, hace rato que se tendria estadio propio para la U

    los simios del arvo que digan que es falso lo que digo, que me argumente con numeros, que yo tengo numeros del estadio mudomental (300 millones robo pinocho para ese estadio)

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    1. Y tu tienes boletas o factura del deposito y uso de esa plata? no se deje engañar, ambrosio rodriguez era la parte del gobierno de pinochet e inyectaba dineros del estado a las arcas de la U.

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    2. http://www.elgraficochile.cl/el-estadio-de-colo-colo/prontus_elgrafico/2012-12-24/084318.html mira.....

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  6. LAS MAMIS Y SU HISTORIA REPRIMIDA .........SON UNA MENTIRA TAN GRANDE......QUE YA SE LA CREEN JAKAJKAJKA..SOY DER VULLA CAMPIONNNN....JAKAJKAJKAJAK UN EQUIPO GRANDE DE VERDAD NO PASA 25 AÑOS SIN SER CAMPEÓN Y MENOS BAJAR A 2DA ESO ES TODO Y LISTO.NO HAY QUE DARLE MAS VUELTAS AL ASUNTO MAMITAS DEL TABLON.....NO TIENEN NI ESTADIO PO WN........

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  7. colo colo escoria de Chile que hacen comentando artículos sobre la U de Chile

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  8. chunchos de la B!!!!!! arribistas fracasados, esa mancha no se la quitaran jamas!!!!!!

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  9. Si lo dice Ambrosio Rodriguez es por que es mentira. Rodriguez, junto a Rolando Molina y Pablo Rodriguez y quisas cuantos mas, se llevaron a la u para la casa, le robaron todo. Soy Colocolino y me gusta saber de las historias de otros equipos (sobre todo si son nuestros hijos). La universidad les dio varios terrenos que estos care-rajas los vendieron y se dejaron el billete.

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  10. Que fome que la U haya sido presidida por un hijo de puta como Rodriguez, y lo que cuente debe ser mentira.

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Es muy aburrido leer tantas opiniones escritas por "Anónimo". Ponte un nombre o nick de manera de que sea más fácil contestarte. Gracias por tu comentario.