viernes, 11 de noviembre de 2011

Crónica de una noche inolvidable

Este es el relato que hizo La Nación sobre el partido definitorio del campeonato de 1959, que culminó con el triunfo de la 'U' sobre Colo Colo y la obtención de la segunda estrella azul.

Arriba: Luis Eyzaguirre, Carlos Contreras, René Pacheco, Alfonso Sepúlveda, Sergio Navarro y Hugo Núñez.
Abajo: Osvaldo Díaz, Ernesto Álvarez, Carlos Campos, Leonel Sánchez y Braulio Musso.
Noche de euforia para los miles de  partidarios de Universidad de Chile, y de desolación para los de Colo Colo. En el más sensacional partido de los últimos tiempos, el conjunto de la Universidad se coronó anoche como campeón profesional de fútbol por el año 1959, al derrotar a su temible adversario por 2 a 1 ante 50 mil personas. 
Y junto con el triunfo, los nervios de no menos de cien mil personas han vuelto a su ritmo normal, despejada ya la enorme incógnita que rodeó al duelo, calmada ya la expectación extraordinaria que vivió Santiago en las últimas 48 horas. 
Cuando el árbitro argentino José Luis Pradaude levantó las manos al cielo indicando que ya todo había terminado, treinta mil antorchas se encendieron al unísono a lo largo de las tribunas y galerías, mientras un vozarrón emocionado y enorme entonaba las estrofas del "Romántico Viajero.
Era el himno de la 'U' que, vibrante, atronaba el espacio como en sus grandes noches de gloria. 
Gritaban y cantaban hombres y mujeres, ancianos y niños, todos los que llevan bien puesto en su pecho el afecto sincero por el club azul.
Portada de La Nación del jueves 12 de noviembre
de 1959; el título azul -el segundo de su historia-
desplegado a toda página.
Los jugadores del nuevo campeón se abrazaron llorando en el centro de la cancha y fueron en busca de su entrenador, Luis Álamos, a quien llevaron en andas hasta el túnel de salida. Extenuados por el cansancio, la emoción y los nervios, los cracks estudiantiles no pusieron resistencia cuando bajaron algunos fanáticos de la galería y les arrebataron las camisetas campeonas, a manera de postrer y definitivo recuerdo.
Es la segunda vez que Universidad de Chile obtiene el título de campeón profesional. La otra fue en 1940.
Este año, el conjunto azul cumplió la hazaña con un equipo de revelaciones, jóvenes en su mayoría y con escasa experiencia. Sin embargo, con disciplina, amor propio, cariño por sus colores y sobre todo con obediencia al entrenador, construyeron el gran edificio del triunfo en forma realmente espectacular. Es posible que haya uno o dos cuadros superiores, en el papel, a la 'U'. Pero ninguno mantuvo, como lo hizo el que capitanea Braulio Musso, su regularidad de un comienzo y el alza extraordinaria en los momentos culminantes del torneo.
La 'U' fue campeón, en realidad, cuando venció a su mismo rival de anoche en el partido correspondiente a la segunda rueda. Esa vez quedó sellada su buena suerte, aún cuando a ambos les faltaba un partido oficial. Colo Colo lo salvó con éxito en Viña del Mar, aunque con bastante dramatismo (2-1), mientras que la 'U', como demostración de que el título no podía ser para otro, abrumó con un 5-0 a Unión Española.
Por su ventaja inicial de 2-0, por una defensa cerrada y hábil y una ofensiva práctica e incisiva, Universidad de Chile mereció el triunfo anoche. 
Tuvo una dosis de suerte la 'U'. En el primer tiempo Jorge Toro, Mario Moreno y Hernán Rodríguez debieron vencer al indeciso Pacheco, sobre todo con tiro de Rodríguez que sacudió el travesaño. Pero la pelota no entró, mientras que en el campo contrario un taponazo de 30 metros de Leonel Sánchez le dobló las manos a Escuti, a los 39'. Y como si esto fuera poco, a los 5' del segundo lapso, Álvarez, en valiosa maniobra individual, dejaba la cuenta 2-0. 
Ahí aflojó un poco Colo Colo, como para tomar aliento, y luego se fue encima en la forma que sabe hacerlo. Los albos atacaron con denuedo y Juan Soto recibió un obsequio de Pacheco para anotar el descuento, a los 25'. Despertó el equipo blanco, y también su hinchada. Pero ya era un poco tarde, y la 'U' no estaba dispuesta a entregar su ventaja. 
Y se llegó al final con el 2-1 inamovible en un partido de comienzo poco atractivo, aunque siempre de mucho nervio, y de un final que puso una nota de suspenso y de profunda emoción. 
Lágrimas de alegría y de campeón, para unos; silencio y resignación para otros, más la soledad que rodeo en estos casos al caído.
Por las calles adyacentes al estadio, desfilaron columnas y columnas de partidarios de la 'U', gritando sus ceacheís, cantando su himno y llevando al centro de la ciudad la grata nueva: "La 'U' campeón, la 'U' campeón".




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