lunes, 9 de mayo de 2011

Anécdotas de Héctor "Bambino" Veira



Héctor "Bambino" Veira (Buenos Aires, 29 de mayo de 1946) es un ex futbolista y ex director técnico argentino, que actualmente se desarrolla como comentarista deportivo de Fox Sports y como periodista de espectáculos, comentado sobre carteleras y estrenos de cine en programas televisivos y radiales. Como jugador tuvo un paso por la "U" que duró apenas un año, en 1977. Estuvo lejos de ser un aporte para el 'equipo mágico', ya que estaba demacrado por la fiesta y el paso de los años, siendo justamente ése su último año como futbolista. Pero el legado del Bambino (considerando que fue nulo en lo futbolístico), es el gran número de anécdotas que dejó en Chile, las que dejo a continuación. Espero sean de su agrado.

Extraído del libro Anecdotario del fútbol chileno de Juan Cristóbal Guarello y Chomsky

Con trece años de carrera y miles de noches de juerga en el cuerpo, el Bambino no estaba para hacer trabajo físico exigente. Por entonces Chile estaba bajo toque de queda pero eso no evitaba que Veira pasara de largo muchas veces. Por lo mismo, a la hora de entrenar en el estadio Recoleta, hacía todo lo posible por evitar los ejercicios. Cuando Luis Ibarra los mandaba a correr, el Bambino se escondía detrás de los árboles ahorrándose al menos dos vueltas… pero estaba tan fundido por la farra que así y todo llegaba ¡penúltimo!

Para hacer caja la U, con Veira en sus filas, se fue a una pequeña gira por Bolivia. Cierta noche el plantel pernoctó en un pueblo enclavado en Los Andes, muy pobre y donde todos se acostaban con las gallinas. Pero el Bambino no pudo con su genio y salió del modesto hotel para buscar algún bar donde tomarse unos tragos. Buscó un taxi y resultó que en el pueblo los taxis eran motos.
-          ¿Cuánto sale?
-          Depende. 150 con palo, 100 sin palo.
-          ¿Y para qué es el palo, fiera?
-          Por los perros.
-          Con palo entonces.
El Bambino se encaramó en la moto y cuando el chofer aceleró, desde la oscuridad salieron como cien perros persiguiendo la máquina. Veira contó: “Y el chofer meta palos para un lado  y otro mientras los perros nos mordían los tobillos. Una cosa de loooocos”.

Al año siguiente, cuando Veira había regresado a Argentina, el puntero derecho de Huracán, René Houseman, fue invitado a Chile para participar en un programa de televisión. El loco Houseman acababa de consagrase campeón mundial con su selección y la visita a Chile generó mucha expectativa. René estuvo apenas 18 horas en Santiago, de ellas dos las usó para la televisión, una para ser entrevistado por revista Estadio, un par más para comer y el resto… para salir de juerga con el Bambino Veira, quien gentilmente las ofició de “guía de la ciudad”.

El Bambino no fue ordenado con su dinero mientras jugó fútbol. Cuando lo contrató Universidad de Chile, le dieron 80 mil dólares en efectivo. Un muy buen dinero para la época. Veira, aleccionado por las fortunas dilapidadas en su carrera, decidió entregarle todo el dinero a uno de sus mejores amigos para que lo administrara. “Tomá”, le dije, “hacelos caminar. Y los hizo caminar y luego volar: se tomó un avión a Madrid con mi dinero y nunca más lo vi”.

Jorge Socías fue compañero de Veira en Universidad de Chile y contó esta: el Bambino había ido a jugar por San Lorenzo de Almagro a una ciudad del interior de Argentina y desde el hotel que quedaba en la plaza veía a un tipo que daba vueltas y vueltas en bicicleta. Aburrido y sin poder dormir, Veira se asomaba cada hora a la ventana y veía que seguía pedaleando sin parar. De madrugada no aguantó más, bajó y se fue a la plaza para saber qué le pasaba. Al atravesar, se encontró de frente con el ciclista quien al verlo de pronto se asustó y perdió el equilibrio, golpeándose fuertemente. Entonces apareció un montón de gente que estaba all otro lado y le gritaba al Bambino: “¡Que hijo de puta… lo botó!”. Veira tuvo que salir corriendo con una multitud detrás de él… Cuando se puso a salvo en el hotel, descubrió que el ciclista estaba tratando de quebrar el récord de dar mayor número de vueltas en bicicleta a esa plaza…

Con San Lorenzo de Almagro, el Bambino fue a jugar a El Salvador: “En el sorteo, el árbitro me aclaró: ‘Mire que acá vale todo, ¿eh?’. Y valía todo nomás: los codazos volaban por todos lados, era tremendo, una cosa de locos. Y el réferi, nada. Hasta que fui a patear un tiro de esquina y me tiraron un gato. Entonces me quejé al juez que me dijo: ‘¿Un gato? Bueno, agradezca que no le tiraron un león’.


Y la última y mejor de todas, contada por el propio Bambino. Ver desde el minuto 1:15


1 comentario:

  1. aaaaaaaaaaaaaaaaajajajajajajaja esta la vi en estreno, ademas en youtube hay compilados llenos de anecdotas del bambino, los cuales seran ciertas la mitad con suerte, como tipico argentino chamullento, pero son geniales.

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